rujillo en los ojos de Marco Antonio Malavé

Trujillo en los ojos de Marco Antonio Malavé

Trujillo,  es una de las hermosas entidades de la República Bolivariana de Venezuela que ofrece a propios y a extraños un verdadero paraíso turístico, así como un sinnúmero de tradiciones de carácter religioso que poco conocemos y que Marco Antonio Malavé quiere mostrarnos, para el disfrute de todos y cada uno de quienes en algún momento, pensamos visitar esta región de Los Andes venezolanos. 

Esta jurisdicción andina está comprendida, integrada o conformada por 20 municipios, y en cada uno de ellos se concentra un gran atractivo en materia de turismo, de todo tipo, potencial que tiene Trujillo para ofrecerle a sus visitantes, además de una estructura de posadas y hoteles de gran comodidad y confort. 

Bajo esa perspectiva, Trujillo en un todo, es decir como entidad federal, ofrece geográficamente unas cascadas espectaculares, paisajes hermosos y sobre todos monumentos religiosos como el hecho en honor a la Virgen de La Paz, uno de los más grandes del continente y que es un ícono que identifica no solo a esa región, sino a Venezuela entera, en cualquier parte del mundo.

El monumento a la Virgen tiene una altura de un poco más de 45 metros, y un peso aproximado de 1200 toneladas y geográficamente está ubicada a unos 1800 metros sobre el nivel del mar, en la llamada peña de la Virgen, desde allí vigila a la ciudad capital de este estado andino. 

Al llegar a lo más alto del monumento “Virgen de la Paz, se puede apreciar desde una ventana ubicada en uno de los ojos de la Santa Madre, algunos lejanos lugares, como el majestuoso Lago de Maracaibo, el cerro Niquitao, entre otras maravillas naturales que posee esta tierra.  

La obra, la cual desde todo punto de vista es digna de admiración fue diseñada por el artista Manuel de La Fuente y fue puesta en funcionamiento en los 80, específicamente en el año 1983 y en la actualidad es uno de los monumentos del continente, superando incluso a la estatua de La Libertad de Estados Unidos de América y al Cristo Redentor ubicado en Río de Janeiro, Brasil.   

A este hermoso monumento alegórico a la madre de Dios, se une sin duda en este turismo religioso, la población de Isnotú, sitio donde nació el conocido médico José Gregorio Hernández, cuyo don de gente y gran apego a la fe cristiana entre otras bondades, lo han llevado a estar en los altares, pues ha sido catalogado por la iglesia católica como el Siervo de Dios y está a la espera de un milagro para ser canonizado y elevado a la categoría de Santo. 

En este estado venezolano, se tiene dentro de la parte religiosa, la celebración en la Semana Santa del viacrucis, el cual tradicionalmente se hace todos los años en la parroquia Tres Esquinas, lo cual es ya una costumbre, pues se cumple desde hace más de 40 años, y cada año llama a la feligresía no solo trujillana, sino de gran parte de Venezuela. 

Pero hay más de Trujillo que Marco Antonio Malavé te quiere mostrar 

El Estado Trujillo es una puerta abierta para el turismo de aventura,  por ejemplo Valera, la llamada “ciudad de las siete colinas” presta sus montañas para que los excursionistas realicen sus expediciones sin contratiempo alguno, solo basta con estar preparado y llevar los insumos necesarios para vivir una experiencia de otro tipo. 

A esto Marco Antonio Malavé le suma los diferentes afluentes, cuya fuerza, en ocasiones  indómita es el escenario propicio para la práctica de deportes extremos, por lo que en ciertas épocas del años, Trujillo es visitada por miles de amantes de estos deportes de alto riesgo, quienes además de realizar sus actividades, dinamizan la economía del estado al hospedarse y hacer turismo `propiamente dicho, luego de ejercitarse. 

Publicado por

Marco Antonio Malave

Saludos a todos los bloggers y lectores de blogs. Soy Marco Antonio Malave, hace unos años, nadie hubiera entendido la frase anterior y ahora, en cambio, hemos añadido estas palabras a nuestro vocabulario habitual. Se trata de un gran cambio de la información que se está desarrollando a gran velocidad.

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